Durante veinte años, el parquet intentó hacerse olvidar: liso, regular, sin nudos, sin reflejo ni relieve. El péndulo vuelve. En las reformas recientes — y no solo en el campo — seduce la madera que asume ser madera: nudos francos, aspecto cepillado a mano o de sierra, acabados ultramate que dejan a la mano sentir la materia.
Crudo, cepillado, envejecido: tres intensidades
- El aspecto crudo: un barniz invisible o un aceite incoloro sobre un roble apenas lijado — la madera parece recién salida del taller. El telón de fondo perfecto de los interiores depurados.
- El cepillado: el cepillo vacía la madera blanda y deja la veta en relieve — con el pie descalzo, el suelo tiene grano. Muy tolerante en el día a día.
- El envejecido: cepillado a mano, cantos suavizados, a veces ahumado — la lama cuenta treinta años que no ha vivido. En una casa antigua borra la frontera entre lo existente y lo nuevo.
La selección hace el estilo
El mismo roble cambia de personalidad según la selección: una selección serena y poco nudosa tira hacia la elegancia discreta, una rústica — nudos abiertos, albura, variaciones de tono — hacia la casa familiar. Ninguna es «mejor»: un loft industrial suele pedir más carácter que un piso señorial. Nuestro consejo: decidir selección y acabado juntos, sobre muestra, con la luz de la estancia.
Con qué convive bien
Piedra, lino, lana, metal negro, cuero: el envejecido ama los materiales francos. Soporta además muy bien las cocinas abiertas y los recibidores — las marcas de la vida se funden en él en vez de notarse (sobre esto, clases de uso y tráfico). Y en un proyecto global casa de forma natural con paredes enlucidas y reformas con carácter — nuestra serie de reforma cubre el resto de la obra.
El carácter está en nuestra colección Rústica (más de 200 referencias) y en las pátinas de época de la colección Heritage; los puristas del macizo visitarán la colección Maciza.


